¿Y LA JUVENTUD DEL BICENTENARIO?

Nacionales

Opinión: Jorge Aliaga Cervantes

Cuando los jóvenes salieron a las calles a protestar contra el corto gobierno de Manuel Merino (noviembre 2020), los medios de comunicación de la gran burguesía aplaudieron y felicitaron a esa generación rebelde que “en nombre de la democracia» se enfrentaba a las fuerzas policiales. Logrado el objetivo de colocar a un presidente a su medida (F. Sagasti) esos medios se olvidaron de esa juventud rebelde, e incluso la empezaron a atacar en la coyuntura electoral del 2021 cuando muchos de ellos tomaron partido por las propuestas del profesor Pedro Castillo.

En ese último contexto, la juventud volvió a ser calificada como “insensata” y su rebeldía fue tratada como “proterrorista” por parte de los medios burgueses, ya que no apoyaban a su candidata en ese momento, la Sra. K. Ante el intento de fraude, fueron los jóvenes, en su mayoría, quienes se mantuvieron alertas y movilizados diariamente en el Centro de Lima, exigiendo el conteo de votos a la ONPE y proclamen la victoria del profesor.

Hubo expectativas en el gobierno del Bicentenario, pero estas se fueron desvaneciendo a medida que pasaban los meses y el profesor no mostraba señales de un cambio sustancial en la política económica, más allá de algunos discursos seudo nacionalistas. La juventud nuevamente se desilusionó del sistema político, de los políticos nuevos, pero con viejas prácticas oportunistas y de los “partidos” seudo revolucionarios que empezaron a repartirse las migajas del poder del viejo Estado. En ese escenario se desenvuelven formas de organización juveniles al margen de los partidos, más vinculadas a las necesidades materiales de su entorno social, en las fábricas, sindicatos, gremios y universidades. Existe potencialidad de transformación en la juventud, hay vitalidad, pero es cuestión que sea orientada correctamente con una guía ideológica consecuente y revolucionaria. He allí la ardua tarea.

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